viernes, 6 de octubre de 2017

🖤

Se sentía abrumada. Emocionada. 
Llevaba mucho tiempo pensado que no merecía ni el cariño, ni el amor, ni la paciencia, ni el ser incondicional de nadie, de ahí que inconscientemente los aleja se.

Había tenido una infancia y una adolescencia demasiado difícil, más experiencias que edad. 
Y ahí estaba, una muñeca rota en mil pedazos pero viva.
Y apareció él, y junto a él cinco más. Que remendaron sus vestidos, organizaron su pelo oscuro, le quitaron el polvo, le dieron un poco de brillo. 
Y que magnífico era ver el cambio. 
Lloraba en su habitación, pero de felicidad, de ver que habían personas sin interés alguno que querían cuidar la, querer la, mimar la. 
Había conseguido un hogar. De estos que discutias por vanidades de la vida, pero que cuando de verdad se necesitaban eran los que primeros estaban, los que venían a verla sin ella pedirlo, los que llamaban porque su sexto sentido les decía que algo no iba bien. 

Y aunque aveces sigue pensando que no merece todo eso, a la mierda. No importa si lo mereces o no, solo hay que saber valorarlo, y creo que lo sabra hacer bien. 

Y hoy quiero dar las gracias a aquellas personas que han llegado a dar tanto sin ser nada, sin tener ningún lazo de sangre, por amar pese a los mil defectos del otro y aun así pensar que ese alguien vale la pena, por pensar que ese alguien es bueno, es bello, porque eso dice mucho, la bondad, la nobleza que hay en vuestro interior. 




~Por si un día lees esto, todo esto es fue real gracias a ti, y eternamente serás mi mejor casualidad ~

2 comentarios:

  1. Sé que seguramente no sea yo, pero molaría leer algo alguna dia de mi, aunque sé que lo nuestro duró poco para mí fue real y nada te deseo lo mejor y que sigas adelante como siempre y que siempre seas vos...no cambies

    ResponderEliminar