viernes, 6 de octubre de 2017

No digo que...

He llegado a un punto en el que no permito oír la palabra "siempre", que no permito oír planes de futuro a largo plazo, cuanto más las piensas o lo ideas peor sale, promesas que se las lleva el viento. 
Mejor vivir cada día dando lo mejor de ti, dejarlo fluir u ofreciendo lo que quieras dar, con alguna meta para no perderte en el camino, simplemente. 

Ya no tengo miedo a que las cosas buenas o malas pasen.
No temo a que un día alguien que dice quererme deje de hacer lo, o que los caminos se separen y simplemente un día sea para la otra persona un recuerdo, o un ni se quien eres. 

Hablo aquí de la amistad, del amor, ambos conocidos como sentimientos. 
Personas con las que hablabas día y noche y que ahora ni el hola te das. 
Personas a las que juráste amar por un tiempo incalculable pero que se consumió más rápido que una cerilla. 
Personas que creías "inremplazables", ¿y ahora? 
Todo esto se basa es nuestra falta de diferenciar entre : emoción, pasión y sentimiento.
Causando oraciones, frases y palabras como un, "siempre", quedando en vano. 

No digo que el amor no exista, existe como el día y la noche, y es tan fuerte y devastador como una tormenta, es tan hermoso y perfecto, es todo y es nada, y esa es su magia.
Pero no me hables de amores para siempre, pues somos humanos, nos equivocamos, cambiamos, conocemos más personas que aunque sólo estén en nuestras vidas cinco minutos nos lo ponen patas arriba, personas que nos inspiran, nos hechizan, nos enamoran, por su forma obtusa, racional, romántica, o filosófica, no importa como sean, pero nos impresionan y nunca les olvidas.

Encontraras un día a alguien que quieras y te quiera con todo tu ser, pero siempre habrá alguien que haya dejado tanta huella que nunca volverás a sentir tu corazón entero, porque sabes que cuando ese alguien se marcho se llevó un trocito de él, sino es que se lo llevó todo con él. 

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