martes, 14 de noviembre de 2017

Era...

Era ella quien tenía acceso a sus mayores miedos y a tranquilizar lo en las tormentas; quien acariciaba su piel hasta que se quedaba dormido.

Se colaba en su cama, y en las noches de insomnio contaban historias absurdas, se confesaban sus mayores delitos o se volvían a memorizar los lunares del otro, terminando abrazados hasta que salía el sol.

Fueron ellos los que se enseñaron el significado de amar.
Se enamoraron de sus virtudes, pero también de sus defectos que los hacían únicos entre tantos.

Era ella la protagonista de sus sueños, y aquellos sueños que no fueron soñados sino imaginados despiertos.
Era él el caballero, complejo y peculiar, echo a medida del mundo caótico que ella manejaba, era lo que había pedido, en sueños buscaba, y que por casualidad un día encontró.

Fue ella quien le hizo soñar a tal magnitud hasta que un día ella se desvaneció de su mente, de su ser, con un pequeño problema, cuando fue mutuo, cuando ella le olvidó a un  recuerdo lo convirtió ...