SECUESTRO.
Por fin encontré lo que ella tanto deseaba, una colonia de moras, sé que va a ser el mejor regalo de la historia, pues llevaba casi toda su vida buscando ese olor para su piel, me muero de ganas por darle la sorpresa, pero no he podido aún.
Ha pasado algo horrible que ninguna persona de este pueblo olvidara jamás.
Todo sucedió así, estábamos como siempre, paseando por la plaza, dejando fluir nuestro amor, nuestras palabras, sintiendo como mi corazón latía con fuerza; entonces unos hombres vestidos de negro, note que nos miraban de forma extraña, nos miraban con maldad, me turbaba el ser por completo. Me aleje de ella solo unos instantes, pienso que se acercaron a ella cuando me perdieron de vista, cuando me di la vuelta ella ya no estaba, había desaparecido, sentí que me arrancaban de cuajo el alma, sabía que algo muy malo nos esperaba. Supe que se fueron por el camino de los arbustos puesto que estos realizaron un ruido brusco poco antes de que yo me girase, empecé a gritar su nombre desesperadamente, hasta que perdí la voz y caí en llanto, estuve paralizado y no sé como saque fuerzas de mis adentros y me levanté con rapidez y corrí a su casa.
Llegue aunque con mucha dificultad, su padre casi me mata, pero su esposa lo logro calmar, en ese mismo instante la voz se recorrió y todo el pueblo se alboroto por el acontecimiento.
Nunca olvidare la cara de horror que pusieron los empleados y toda la familia al enterarse, por una esquina entre lloros , apareció su hermanita Débora, se notaba que no comprendía nada.
Esta historia ya ha pasado, pero se me saltan las lágrimas de recordarlo, pero continuaré, pues quiero almacenar este recuerdo en lo más lejano posible, y se puede conseguir diciéndolo.
Débora, aquella niña, es hermosa, con sus ojos color miel, su pelo con reflejos dorados, con su suave y luminosa piel, ella, Débora, parecía enfermar por la ausencia de su hermana Flor, nunca sabré si ella sabía lo que había pasado, pero siempre me miraba y sonreía, aquella bella sonrisa, casi igual a la de su hermana, con esa inocencia y paciencia con la que realizaba cualquier cosa, como digo nunca sabré lo que paso sobre esa cabecita.
Su hermanita Débora me parece una hermosura, pero vamos a lo que estaba, contar el secuestro.
Todos esperábamos con impaciencia que llegara una carta, un mensaje, algo que nos diera a entender que era un secuestro, pues con eso aun tendríamos una oportunidad de salvarla y verla de nuevo.
Pasado 3 días de su desaparición llego un sobre rojo con su nombre, dentro había una carta, estaba escrita a máquina, pues la letra se parecía a mi máquina de escribir; su contenido decía: “Tenemos a su hija y sabemos perfectamente que tienen suficiente recursos, para ser exactos, dinero, para su rescate, si acepta la condición, Rodrigo, salga a la calle con una camiseta roja y gritando lo más fuerte que pueda la frase – El rojo, símbolo de sangre, lucha y pasión- Y si tarda mucho, su hija lo lamentará.”
Su padre puso una cara de pánico y dijo casi susurrando:
-Haré lo que sea hijita mía.
Sin pensarlo dos veces, busco una camisa roja, salió a la calle y grito lo indicado, yo pensé en ese instante que era una gran estupidez, que se estarían burlando de nosotros, pero no podíamos dudar en esos instantes, puesto que por Flor lo que sea. Se notaba que en la gran casa de los Montes había una desesperación e impaciencia increíble.
No tuvimos respuesta pasado 24 horas exactamente, parecía que les gustaba vernos sufrir.
Llego una nueva carta, ponía: “No podrían haber tomado mejor decisión, queremos 25 millones de pesos, si acepta realice lo mismo de la carta anterior, que sepa mi querido Rodrigo que el rojo le queda genial.”
Entendía lo del dinero, pero ¿por qué en pesos? .Esta no es la moneda de este país, no lo comprendí y aún no lo comprendo.
En ese mismo instante, Rodrigo mando a llamar a uno de sus empleados y le indicó que fuera a buscar a su banquero.
Cuando este llego, Rodrigo y él se fueron al despacho. Solo se oían gritos, lo único que conseguí entender fue:
-Haga lo que sea o se arrepentirá usted y toda su familia por el resto de su vida.
Media hora después había tres maletines llenos de dinero, con qué rapidez realizaron la petición de Rodrigo, aunque con el tono que lo dijo y la forma cualquiera.
Cumplió con lo mandado, salió a la calle con su camisa roja y grito de nuevo.
A los 60 minutos llego otra carta: “A sí me gusta, que nos entendamos, dentro de 48 horas lo quiero ver en la plaza, deje el dinero en la farola más vieja y a continuación tendrá que buscar un sobre rojo en la zona de las flores, en ella le indicara donde se encuentra su hija, no se preocupe, no se la voy a jugar, pues no me interesa su hija, solo su dinero, además yo ya hice con su hija todo lo que podía hacer, nos lo hemos pasado bien, pero como haga algo extraño, lo único que encontrara será a su hija un tanto FRÍA.”
Su madre que siempre había demostrado tener una gran fuerza y valentía, de ello no quedaba nada, puesto que cayó al suelo en lágrimas, su padre se puso a ello inmediatamente.
Parecía que el tiempo se hubiese detenido, lo que para mí parecía 1 hora eran solo 5 minutos, momentos casi eternos, daba la sensación de que nunca pasarían esas 48 horas.
Por fin, llego, faltaban 15 minutos y Rodrigo cogió dirección centro del pueblo, plaza, todo el mundo esperaba en sus casas, yo esperaba con la familia y todos los que habían allí la llegada de Flor.
Una hora y cuarto después entro en la puerta, , su aspecto me dejo congelado; sus ojos tristes, llenos de lágrimas, con moratones y heridas por todo el cuerpo, delgada, pálida, con sangre por la ropa…
Lo único que pude hacer fue correr hacia ella y abrazarla suavemente con todo el cariño que pude.
Pues esto fue lo que sucedió, no hay más que contar, bueno sí, que mi amor está mejor y parece superar ese trance con fuerza y alegría.

Hola cielo! me has dejado con la mosca detrás del oído mm.... Espero el proximo prontoo un besito:3
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