Hoy Flor me dijo que ya era hora de que nos presentásemos a nuestras familias, que su padre era de mucha tradición, y tenía que pedir permiso para cortejarla, aunque ambos sabíamos que eso ya lo hacíamos desde hace tiempo, pero cumplí con sus deseos, mejor dicho, los cumpliré.
Su familia es un encanto, de algún lado le tendría que venir eso, su padre comprensivo y amable lo ha permitido, pero me amenazo de que como no cuidase bien a su hija, o me pasase con ella me arrepentiría por el resto de mi vida, me dio temor, pero comprendí al instante que la quería con locura, por eso la protegía, teníamos esa misma meta, proteger y hacer feliz a Flor.
Su madre es bellísima, no aparenta sus treinta y pocos años, vaya mujer, de verdad, su familia me encanto, ahora tocaba que conociese la mía, aunque no hay tanta gente para conocer, pues solo tengo a mi padre y a mi abuela en este pueblo, de los demás hace años que no sé nada, ya que la otra familia es por parte de madre y ella se esfumo como ceniza inútil.
A Flor le agrado mucho mi familia, dijo que eran divertidos y amables, aunque mi abuela me hizo pasar algún momento vergüenza, pues no sé porque le dio por contar cosas de mi infancia, mis travesuras; pero todo salió a pedir de boca.
Después de la visita a nuestras familias, noté que había más confianza entre Flor y yo.
En toda la visita, ella no paraba de mirarme con ternura, me encantó, me encanta.
Nunca pensé que encontraría así el amor y que iríamos tan lejos en nuestra relación, te amo mi dulce Flor.

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