VOLVER VERTE.
Mi dulce Flor, por fin, ya esta recuperada, después de estar dos semanas esperándola, ansiando su mejora impacientemente la vi en el mismo lugar y a la misma hora, en la plaza del pueblo, donde yo siempre la esperaba deseando que apareciese por la esquina. Reconocí perfectamente a Flor en la distancia, pues su pelo ondulado y un tanto alborotado la delataba. Corrí hacia ella y la abrase con fuerza, realizando tantas preguntas que no le dio tiempo a captarlas todas. Cuando caí en cuenta que estaba descontrolado por la euforia, me calle avergonzado.
-No sabes lo tanto que te he extrañado, he tenido mucha fiebre, no era capaz ni de levantarme, aunque intente demostrar lo contrario para salir a tu encuentro, pero fue en vano. Siento haberte dejado en la incertidumbre, y de no haber dado señales de vida… Te quiero Esteban.
Yo sonreí alegremente, ella perdiéndose en mi mirada mientras yo me fijaba en su hermosa sonrisa.
Le conté a Flor lo de la máquina de escribir, le pareció una magnífica idea.
Después de contarnos todo lo que no nos habíamos dicho en dos semanas, un gran impulso me llevo a besarla, mi primer beso, fue más hermoso de lo que imaginaba, mi corazón latía con la fuerza de un motor nuevo, casi igual que el de ella, me separé de ella bruscamente y sonrojado, temiendo su respuesta, pero ella con cariño me devolvió el beso.
Sé que nunca olvidaré ese momento, pues fue el primero, fue nuestro primer beso.
Aún no me creo lo que ha pasado en estos últimos meses, hoy hace 3 meses que conocí a Flor, el tiempo pasa tan deprisa, pero con ella la rutina se convierte en una nueva aventura y única.
Después de nuestro beso, esa situación, ese hecho en el cual nuestros labios se juntan suavemente, siento tan cerca el olor de su pelo, con su perfume de frutas, y si no me equivoco cocos.
Me encanta cogerla de la mano, pasear tranquilamente por la tarde, hasta que juntos vemos la puesta de sol, y cuando hace mucho frío se refugia en mi, protegiéndola con mis brazos. No cambiaría nada de lo sucedido, pues si mi pasado cambiara, nunca la conocería.
Con lo que dije hace unos días, lo de que parecía un bichito raro porque mi mejor amiga fuera la máquina, a la cual yo le estoy sacando mucho provecho; lo seré, pero me encanta ser así.

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